La carambola (de nuevo)


El otro día volví a visitar este local que se encuentra situado en el municipio de El Sauzal y del cual ya hablé en una ocasión en esta página. Me gustaría contarles que desde mi punto de vista se está estropeando (o más bien desvirtuando) como suele suceder con los pequeños locales que tienen éxito y pretenden crecer. Sólo conozco un lugar en el que esto no ha pasado y ese es el Bodegón Viana en la lagunera calle de La Laguna; pero eso no es el tema de hoy. Al parecer los dueños del negocio han habilitado un salón adyacente al ya disponible en el que han dispuesto una serie de mesas para disfrute del personal. Esto en principio debería ser bueno; pero aparentemente se olvidaron de ampliar también la cocina; ya que los platos tardan bastante en llegar a la mesa (nosotros pensamos que se habían olvidado de dos de ellos). De todos modos esto no es malo en sí puesto que es un sitio en el que se pueden pasar ratos muy agradables, ya que el ambiente sigue siendo bueno.

La calidad de la comida en general sigue siendo buena pero, en mi opinión, la tortilla canaria ha empeorado bastante. Las dos primeras veces que la comí era excelente y el resto (al menos tres más) simplemente es buena. Esto también se puede perdonar. Al parecer han subido un poco los precios aunque no mucho; también esto se puede perdonar; sobre todo teniendo en cuenta que sigue siendo barato aunque ya no muy barato. Lo que no se puede perdonar son ciertas cosas que no me han sucedido a mi sino a personas que conozco; como por ejemplo que ante un fallo de luz no lleven bebidas a la mesa porque no las pueden facturar. Esto es inaceptable. O bien las facturas a mano o te buscas la vida. Incluso es preferible regalarlas que perder clientes; al menos desde mi punto de vista. También me han contado un episodio en el que el dueño del local solicita a unos clientes que bajen la voz (sin bebés de por medio ni nada). Esto no quiere decir que el sitio sea malo; pueden haber sido cosas puntuales; pero espero que no se repitan en lo sucesivo porque la tortilla canaria y las papas carambola realmente merecen la pena y me gustaría seguir disfrutándolas muchos años.