El café y la cafeina
Supongo que como la mayoría de las personas que conozco el café forma parte de mi vida. Cuando me levanto de la cama desayuno un café con leche. Cuando estoy cansado acudo a la cafetería más cercana y saboreo un sabroso barraquito (muy típico de las islas canarias suele ser un café cortado largo con leche condensada y natural al que en ocasiones se le adereza con canela. un pedacito de cáscara de limón o incluso un chorrito de licor). Cuando tengo sueño busco una cafetería y tomo nuevamente café. Cuando quiero charlar con un amigo voy a una cafetería para hablar alrededor de una taza de café. Esta bebida se ha convertido en una costumbre para mi; y como para mi para muchas de las personas que conozco.
Hace algún tiempo escuche que el efecto estimulante de la ingestión de determinadas cantidades de café equivalía a una dosis de cocaina. En aquel momento no le presté atención puesto que rara vez tomaba más de dos tazas diarias; sin embargo con el paso del tiempo mi necesidad de café ha ido creciendo paulatinamente hasta llegar a cotas que podrían ser insanas; por lo que he googelado un poco para buscar información. No solo el café tiene cafeina; sino también el té, el chocolate o la planta que se utiliza para hacer las bebidas de cola; y esto es todavía más preocupante puesto que me gustan mucho todas las formas de cafeina no farmacológicas que conozco.
Una taza de café contiene entre 60 y 110 mg de cafeina; mientras que una de te tiene entre 10 y 90 mg. Una taza de chocolate entre 5 y 40 mg y las bebidas de cola 35 mg. Las chocolatinas tienen entre 10 y 60 mg por 50 gramos. La dosis letal de cafeina es de 5000 mg que además deben ser consumidas en un tiempo relativamente corto; por lo que no me moriré de sobredosis de café; aunque esto no quiere decir que no sea perjudicial a dosis más bajas. Por ejemplo consumir 650mg al día durante un periodo prolongado puede producir úlceras gástricas, incremento en el nivel del colesterol, insomnio crónico, ansiedad y depresión permanente. Puede que llegué a estas dosis algunos días pero no todos los días así que puedo estar tranquilo también por ahí; de todos modos el consumo de 350 mg diarios durante un mes puede hacer aparecer síndrome de abstinencia (el mono). Esto si me preocupa más puesto que esa dosis puede ser cercana a mi dosis diaria.
Los informáticos somos conocidos por nuestra afición al café. De hecho existe el lenguaje Java cuyo logotipo incluye una humeante taza de café y que significa café en hebreo (creo). No conozco muchos estudiantes que puedan permanecer estudiando mucho tiempo sin dosis periódicas de cafeina en alguna de sus formas. Hay quienes denominan droga al café; y probablemente lo sea, pero aún así casi nadie se plantea abondonar el consumo de esta sustancia. ¡Qué sería de nosotros sin ella!